¿Cómo identificar las enfermedades en las plantas?

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Saber identificar las anomalías fitosanitarias a lo largo del tiempo es una de las preocupaciones de quienes las valoran como por ejemplo los puntos blancos en las hojas. Y eso tiene un sentido perfecto. El cultivo de plantas de interior y exterior requiere cuidado, tiempo y dedicación. Y aunque todos los entusiastas saben que tienen la capacidad de mostrar incidentes, comprender cómo capturar cualquier daño es fundamental para no poner la vida de la planta en una situación comprometedora, sino también para salvarla de daños.

En general, las enfermedades de las plantas no son gratuitas. Son principalmente el resultado de una mala conducta profesional en su atención específica. Ya sea porque no les damos la luz que necesitan, si hay suficiente o no hay riego; o porque no satisfacemos las necesidades de sus suscriptores: nuestra mano es la causa de la mayoría de las enfermedades de las plantas. Y aunque estar confundido es humano, descubrir cómo redirigir el fracaso con el tiempo es sabio.

Además de la prevención, que consiste en entender el cuidado de cada planta, veamos cómo entender que nos está enviando señales de que algo anda mal. La forma más ideal para poder detener lo que te está pasando y, sobre todo, corregir lo que no estamos haciendo correctamente.

Los Síntomas más comunes

Aunque no hay un momento preciso para ello, las enfermedades de las plantas tienden a ocurrir durante las dos estaciones más extremas del año: invierno y verano. Durante los meses fríos, la falta de luz y el exceso de riego en el intervalo de latencia pueden jugarnos una mala pasada. ¿Y en los meses soleados? Porque, además de ser una época más ocupada para adaptarse al crecimiento de la planta, hay otro aspecto a tener en cuenta. Una planta que produce una mala cosecha de invierno será más susceptible a las enfermedades que una planta sana.

Eso no es lo único que debemos considerar. Es importante comprender que los hongos e insectos dañinos para las plantas encuentran su objetivo perfecto en los débiles. Entonces, si detectamos uno u otro, seamos claros. No será suficiente, por sí solo, eliminar los parásitos o captar el avance del hongo. Además, tendremos que repasar los cuidados que le damos a una planta, especialmente en un aspecto: si usamos habitualmente los abonos y fertilizantes correctos para que esté fuerte y nutrida.

Con estos dos puntos en mente, echemos un vistazo a algunos de los signos de anomalías fitosanitarias. Algunos nos dejan revisar los cuidados que les damos y, sobre todo, reparar los excesos o defectos.

Hojas amarillentas 🧐

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Las hojas amarillas son probablemente el síntoma más simple y popular de las enfermedades de las plantas. En general, suele responder a un problema de riego o humedad. Y no solo por exceso: incluso la falta de agua puede manifestarse cambiando el tono de las hojas. Algo que probablemente vivimos en el momento en que detectamos las hojas amarillas del geranio o incluso si surgió la situación que nos hizo preguntarnos por qué mi planta tiene hojas amarillas.

Pero ojo: además de que las hojas amarillas están ligadas al cuidado del agua, también pueden manifestar otras deficiencias como falta de abono, iluminación insuficiente o, entre otras, dureza del agua. Por eso es fundamental que, si tenemos plantas con hojas de este color, evaluemos a fondo todos sus cuidados además del riego antes de cambiar nada en la forma en que se cultivan.

En algunas plantas, como las perennes o las que aman los ácidos, las hojas amarillas también indican suelo poco ácido o falta de hierro.

Hojas caídas 🍃

¡Y continúa con otro tradicional! Ver cómo nuestra planta pierde hojas siempre es motivo de alarma. Pero discriminamos: una cosa para mí es perder hojas viejas, que han llegado al final del ciclo; y otro perdiendo hojas sanas. Si estamos en la segunda área, es hora de actuar.

Son muchas las causas que llevan a una planta a perder sus hojas: falta de agua, demasiado sol o incluso estar sometida a una corriente de aire frío. Una vez más, tendremos que revisar las condiciones de cultivo y cambiarlas hasta encontrar la base que pone en riesgo nuestra planta.

Tallos espigados 🐛

A esto se le llama etiolación y, además de poder darse en cualquier planta, es cierto que es mucho más espectacular en el caso de las suculentas. Este término se refiere a los tallos de las plantas que son puntiagudos y alargados, que a menudo cambian de forma.

La causa por la cual se da está mucho más que reconocido : en el momento en que nuestra planta espiga sus tallos, nos está indicando que no recibe la luz que precisa. En ocasiones , esto está acompañado de un cambio en la coloración de sus hojas. Solventarlo es tan sencillo como cambiarla a un espacio más lumínico.

Bordes y manchas marrones

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En general, ambos síntomas indican falta de humedad ambiental. También pueden indicar que nuestra planta ha recibido luz solar directa sin tolerarla. Dos desventajas con una solución sencilla: rociando nuestra planta o moviéndola a un rincón, podremos volver a canalizar tu cultivo.

Pero tenga cuidado y observe. Porque, aunque las manchas de cobre se deben principalmente a estos 2 aspectos, también pueden ser la manifestación de algo mucho más grave. En muchos casos, los hongos también crean manchas marrones en algunas plantas. Algo que habremos sufrido si tratamos, por ejemplo, las patologías de las orquídeas.

¿Alguna vez has sufrido alguno de estos síntomas de enfermedades de las plantas? Si tienes problemas crecientes, escríbenos a través de las redes sociales o visítanos.

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